Durante el período pretalayótico las comunidades indígenas se sustentaban básicamente mediante la agricultura. Construían cabañas y “navetes” (construcciones en forma nave invertida) e inhumaban en cuevas naturales y artificiales (hipogeos), disponiendo de creencias sobre una vida en el más allá.
A finales del período pretalayótico Mallorca sufre una conmoción por la llegada de los llamados “pueblos del mar”, de carácter bélico, que amurallan poblados y construyen “talayots”, construcciones ciclópeas. Esta cultura será conocida en todo el Mediterráneo por su destreza en el tiro con honda (por su fuerte actividad ganadera), de hecho, mercenarios mallorquines lucharon en todo el Mediterráneo, especialmente en las guerras púnicas. Adoraban dioses vinculados a la fuerza representados mediante cabezas de toro o guerreros además de a diosas de la fertilidad, disponiendo de contacto con fenicios, púnicos i romanos.
Después de dos años de intentos fallidos, en el 123 a C. el general romano Cecilio Metelo logró hacerse con el control de la isla, incorporándola a la provincia Tarraconense de Hispania e iniciando el proceso de romanización. Se fundan las ciudades de Palma, Pol•lèntia (Alcúdia) Guium, Tucis y Bocchoris, iniciándose la vida urbana y acogiendo a numerosos colonos. El latín se convirtió la lengua de la isla y se introdujo el derecho, la administración, la religión y la cultura romana. De los “Siglos oscuros” (s. VI-IX), así denominados por la poca información que se dispone, destacamos el conjunto paleocristiano de Son Peretó, compuesto por una basílica, un baptisterio y una necrópolis de los siglos V y VI d C.
Issam al-Khawlani, hombre del emir de Córdoba, de peregrinación a la Meca y en medio de una gran tempestad tuvo que refugiarse en Mallorca, de la que quedó fascinado. En el 903 los musulmanes se instalan definitivamente en la isla, incorporándola a la dinastía musulmana de los Omeyas, pasando a depender del Califato de Córdoba en al-Andalus y gestionándola política y administrativamente desde su capital, “Medina Mayurca”, una ciudad que albergaba una sociedad refinada y que disponía de gran cantidad de edificios públicos desde mezquitas a baños, lugares de reunión, posadas... De época islámica perduran infinidad de topónimos y arabismos.
Pendiente perteneciente al tesoro de época almohade, posiblemente escondido en una jarra a consecuencia de la huída tras la conquista cristiana.
El 31 de diciembre de 1229 las tropas catalano aragonesas de Jaume I tras un largo y violento asedio se hacen con Medina Mayurca, incorporando Mallorca al mundo cristiano. La mayor parte de la población islámica fue asesinada o esclavizada, siendo la isla repoblada por catalanes provenientes de las comarcas del Rosselló y el Empordà. A la muerte del conquistador se crea el “Regne de Mallorques” cuyo hijo Jaume asume el trono (1.276). El reino independiente finalizaría en 1343 cuando Pere “el ceremoniós” invade la isla y la reincorpora a la Corona de Aragón, muriendo Jaume III en el campo de batalla.
Dicho reino conservó sus instituciones y derecho público hasta la promulgación del Decreto de Nueva Planta (1715) y su denominación hasta la división de los territorios de la monarquía española en provincias (1833). En el S. XVI cabe destacar la revuelta de les “Germanies”, que enfrentó a burgueses y nobles en Mallorca. Los “agermanats” se hicieron con el control de la capital destituyendo al gobernador y los nobles supervivientes se refugiaron en Alcúdia, fidel al Rey. En 1522 Carlos V decide acabar con la rebelión mediante la mediación del Obispo, pero más de 200 “agermanats” son ejecutados.
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